Viernes, 30 Septiembre 2022

E El baúl del recuerdo

Día de la Bandera Nacional

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Hoy el Baúl de los recuerdos se abre para comentar que seguramente al leer este artículo su mente se remontará a aquellos tiempos donde cada lunes teníamos que asistir a las ceremonias de honores a la bandera, que siempre se convirtieron en buen pretexto para generar el desorden de los alumnos y el enojo de los maestros, y seguramente, en este preciso momento, estará recordando alguna de las travesuras que hizo durante los homenajes. Desde luego, en estos tiempos de pandemia sólo nos queda recordar, evocar y ensalzar a nuestra bandera nacional.

El 24 de febrero, con motivo de la celebración del día de la bandera, había una celebración especial, así que teníamos que cantar: Bandera de tres colores/yo te doy mi corazón/ te saludo mi bandera/ con respeto y con amor. Y seguía la otra estrofa: Es el saludo de un niño/que siempre ha de ver en ti/ algo grande y respetado/ bandera de mi país. Posteriormente venía “el juramento “donde el maestro de ceremonias recitaba verso por verso y todo el alumnado a una sola voz lo repetía haciendo que de verdad se sintiera el amor patrio. Al final, el docente decía “Firmes ya” y los alumnos repetían, “Firmes ya” como si la frase formara parte de él. En fin, recuerdos y más recuerdos.

Bueno, también estaban los homenajes en el parque de Zacatelco. El ayuntamiento se encargaba de hacer un rol de asistencia, cada lunes, y era un privilegio que nuestra escuela participara. Al finalizar el homenaje, el director(a) del plantel, elegantemente vestido daba los agradecimientos, que algunas ocasiones duraban más que el propio homenaje. 

Pero, ¿Qué decir de ella? Es el símbolo patrio más importante de nuestro país y sin embargo, la conocemos muy poco. Nunca ha habido una protesta callejera, plantón o manifestación en el que falte una bandera nacional; sin hablar por supuesto, de las fiestas patrias y de cuando la “poderosísima” selección nacional de futbol sale a la cancha a defender el “orgullo” de nuestra nación.

Enrique Florescano en su libro “La bandera mexicana. Breve historia de su formación y simbolismo” nos dice que lo primero que debemos entender es que nuestra enseña está formada por tres tradiciones diferentes: el pasado indígena, la presencia virreinal y la tradición liberal del siglo XIX. Como casi todo lo mexicano, nuestra bandera es producto del mestizaje y ha perdurado por tres razones: su antigüedad, la capacidad de trasmitir un mensaje en el cual se reconocen todos los que forman esta nación, y especialmente porque se ha transformado con el tiempo para representar la inquietud del presente.

El origen de nuestra bandera se encuentra en el pasado indígena. Cuando estos grandes pueblos se desarrollaron, tuvieron la necesidad de crear una serie de mitos que les permitieron legitimar su poder político. Las grandes potencias siempre tienen que justificar el dominio que ejercen sobre otros, ya que llega el momento en que la violencia no sirve para mantenerse en el poder: hay que crear un consenso, una costumbre y para ello no existe nada mejor que recurrir a mitos y símbolos.

Si miramos nuestro escudo nacional, podemos ver que es bastante complejo. Está lleno de detalles que escapan a nuestra mirada. El primer elemento (ubicado en la parte inferior) es una piedra, representa el corazón del hechicero Cópil, tal como señala uno de los documentos mexicas más antiguos, de la profecía de Cuauhtlequetzqui. Del corazón de Cópil brota el nopal que Florescano asocia con el “árbol cósmico” que sostenía al universo. Este nuevo “árbol” está lleno de tunas, las cuales simbolizan los corazones de los sacrificados. En lo alto se encuentra un águila devorando una serpiente; esta ave es un símbolo solar que alude a la fuerza de los mexicas, mientras que la serpiente representa a los pueblos agrícolas que fueron sometidos. 

El verdadero creador de la bandera nacional es un personaje al que la historia patria ha condenado al infierno, se llamó Agustín de Iturbide. Al proclamar el Plan de Iguala en febrero de 1821, estableció que los principios fundamentales del nuevo país serían la religión, la independencia y la unión, los cuales serían representados en un estandarte. La leyenda dice que José Magdaleno Ocampo, un sastre de Iguala, elaboró la primera Bandera Trigarante, la cual no incluía el águila y tenía los tres colores en forma diagonal, con una estrella dorada en cada uno de ellos.

Pero ¿Por qué estos tres colores? ¿Será verdad que Iturbide los tomó de una sandía? ¿O acaso será verdad que antes de la bandera nacional ya existía una muy parecida llamada Siera? Iturbide decidió que el color blanco representará la religión, el verde la independencia y el rojo la unión entre españoles y mexicanos. Así es como el 2 de noviembre de 1821 nació la enseña patria. El significado de los colores cambió debido a la secularización del país, por el entonces Presidente Juárez, a partir de entonces el verde significa la Esperanza; Blanco la unidad y el rojo la sangre de los héroes.

Finalmente la Bandera Nacional representa nuestra identidad, nuestras raíces, el orgullo de ser mexicanos, de sentirnos identificados con nuestros seres queridos, de nuestra raza. Así que debemos respetar a nuestra bandera Nacional, que está más allá, pero mucho más allá, de los ideales e intereses de las personas que administran la nación  

Bibliografía:

La bandera mexicana. Breve historia de su formación y simbolismo FCE, 1998 Enrique Florescano.

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