Jueves, 17 Enero 2019

E El baúl del recuerdo

¡Danna Paola cumplió quince años, felicidades!

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Hoy el Baúl de los Recuerdos se abre para comentar que era el mes  de agosto de 2003, donde las mañanas son húmedas por la lluvia del día anterior, el mediodía  lleno de sol y las tardes nubladas o lluviosas. Mientras tanto en un hogar de Zacatelco se gestaba el milagro de la vida…ese día nació una hermosa niña

Desde luego, para la familia todo era felicidad, júbilo y enorme alegría. Así que su padre Ricardo Flores Teoquiz, sus abuelos paternos Melesio Flores Gutiérrez y Gloria Teoquiz Pedraza, así como sus abuelos maternos Sabino Castillo Ortiz y Victoria Cisneros Rodríguez irradiaban enorme felicidad. Mientras que tíos, tías, primos, primas y amigos cercanos acudieron a conocerla. Los puntos de vista eran diversos, algunos opinaron: “se parece a su abuelo paterno  y cuando comenzó a hacer berrinche alguien dijo un poco alarmado, creo que también heredó su carácter, bendito Dios”, y los comentarios continuaron “tiene los ojos del papá”, “el color de piel de la mamá”, “el pelo del abuelo”, “la nariz de la tía”, así siguieron las acotaciones. Por fortuna, la naturaleza se impuso y dio lugar a una niña hermosa a la que un buen día, llevaron a la pila bautismal y sin pensarlo más, le pusieron por nombre Danna Paola. 

Poco a poco, se popularizó como Danny, al paso de los días dio sus primeros pasos, de manera vacilante tal como sucede con todos los seres humanos; se caía y se levantaba hasta que pudo valerse por sí misma. El día menos pensado empezó a pronunciar sus primeras palabras y muy pronto articuló frases completas, su voz melodiosa se escuchaba por toda la casa.   

No había que ser un genio para reconocer sus cualidades; sus frases y sus comentarios hacían ver a una niña inteligente. Así, pasaron los años, Danna creció en un ambiente cordial y como todas las niñas de su edad comenzó a asistir a maternal, preescolar, primaria, secundaria, etc.

Danna Paola tiene los ojos grandes, cejas oscuras dibujadas sobre su piel apiñonada, y tal como sucede con las princesas de su edad, tiene los labios encendidos. Mientras su rostro está enmarcado con una abundante cabellera de color negro, que la hace ver sencillamente hermosa. Tal como se veían las muñecas que arrullaba en su infancia, a las que les prodigaba todo el tiempo necesario para peinarlas, vestirlas, bañarlas, cuidarlas y jugar con ellas. Poco a poco, las muñecas  han quedado en el olvido, han dejado de ser su prioridad y seguramente –si bien les fue- están guardadas en un cajón.

Las aficiones y gustos de Danna Paola han cambiado con el paso de los años, ahora prefiere un buen celular, escuchar música, además de comer tamales y disfrutar de una buena rebanada  de pastel, y claro, si es de chocolate ¡mejor!

Hoy todo parece un sueño, en un abrir y cerrar de ojos, quienes la conocemos  hemos visto a  la niña recién nacida que llegó con un sarape y que incluso era necesario hurgar en él para poderla encontrar; a la niña que dio sus primeros pasos; a la que dijo sus primeras palabras; a la que se vio como una niña grande cuando se puso su primer uniforme escolar; a la que escogió su primera lonchera; su primera mochila. A la Danna que de manera vacilante compró su primer rubor, su primer rímel, su primer labial y consultó con sus amigas y con su madre Laura Castillo Cisneros, para saber  cómo aplicarlos. Así, Danny ha cruzado la puerta de la pubertad, con un grado de madurez excepcional, ha llegado a la edad de las ilusiones –bueno, dicen los letrados- La realidad es que Danna cumplió quince años, eso es lo único importante.

A partir de aquel martes 12 de agosto de 2003, han transcurrido aproximadamente 5475 días o 180 meses, mejor dicho  quince años de vida que se han convertido en quince años de alegría gracias a su presencia.

Así, que Danna es una quinceañera y todas las quinceañeras tienen fiesta, grande, pequeña, suntuosa, austera, pero las quinceañeras tienen fiesta y con Danny no fue la excepción.

Al ver acercarse la fecha sus padres convocaron a toda la familia para unirse a tan importante acontecimiento, lo primero que hicieron fue invitar a Andrés Flores Teoquiz como padrino de quince años quien aceptó con mucho agrado;  se eligió el vestido de color azul, tal como lo había soñado Danna Paola durante mucho tiempo. Se determinó que la misa de acción de gracias se llevara a cabo en el Ex Convento de San Francisco y posteriormente se brindó una gran fiesta en su honor en el salón “Rancho el Rodeo” en Metepec, Atlixco.

El momento culminante fue cuando se anunció que Danny  bailaría el Vals, primero recibió su último juguete; comenzó la música ella apareció, como salida de un cuento de hadas, en medio de todos los bailarines que la acompañaban, haciendo gala de su belleza excepcional. Posteriormente, fueron convocados los familiares más cercanos a bailar el vals, fue un momento sublime, lleno de emoción y ternura, en esos breves instantes se resumían sus quince años de existencia. La fiesta llegó a su fin y entonces los invitados se fueron despidiendo. 

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