Viernes, 30 Septiembre 2022

O Opinión

La invasión de Rusia a Ucrania: una guerra militar, mediática y económico-financiera

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Información de: José Andrés Pérez

El 24 de febrero pasado, el mundo se despertó alarmado y con preocupación, debido a que había iniciado la invasión de Rusia a Ucrania; algo que sonaba aterrador dadas las asimetrías que existen entre las dos naciones, no solo en el aspecto financiero, sino también, en el equipo militar que poseen y sobre todo, por el arsenal de armas atómicas de destrucción masiva que tiene el país invasor. 

El mundo occidental encabezado por los Estados Unidos y sus aliados europeos, reaccionaron de manera inmediata, expresando su apoyo al gobierno ucraniano, como lo hicieron también, muchas otras naciones alrededor del mundo, quienes en el seno de la Organización de las Naciones Unidades ONU, condenaron de manera abrumadora esta invasión no justificada, que pone en riesgo la estabilidad mundial; pues a juicio de muchos organismos internacionales y de igual cantidad de gobiernos, parecería ser la antesala de la III Guerra Mundial. 

Cuando el mundo entero esperaba la respuesta bélica de los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte OTAN, encabezada por los norteamericanos, se demostró que a la humanidad otras estrategias para hacer una guerra, que no comprometen vidas humanas, pero que son igual de devastadoras para el país invasor, como si se utilizaran armas atómicas. Se trata de una guerra mediática y económico-financiera, con las cuales se pueden salvar millones de vidas inocentes, que buscan de manera desesperada la paz, antes que la guerra. 

En la guerra mediática han jugado un papel protagónico los medios electrónicos de comunicación masiva alrededor del mundo, así como las redes sociales. Gracias a ellos, la población se ha mantenido informada en tiempo real, de la injusticia de este conflicto bélico. También, han contribuido a desestimar los argumentos del presidente Vladimir Putin, quien trata de justificar ante el mundo, las atrocidades cometidas en contra de la población ucraniana, sin discriminar si se trata de mujeres, ancianos o niños. De esta forma, los 5 continentes han tenido la oportunidad de recibir la suficiente información escrita y en imágenes, para condenar la invasión rusa y dar su apoyo a la nación invadida.

La otra guerra que ha emprendido occidente, es de tipo económico-financiera; la cual, en el corto plazo, -a juicio de los expertos-, traerá efectos catastróficos sobre la economía rusa. La clave de esta guerra se basa en el juego internacional del libre movimiento de capitales, bienes y servicios, impulsados por el proceso de globalización mundial. 

En este escenario de no violencia, nuestros vecinos del norte y los países europeos, han lanzado un arsenal de sanciones económicas, que están dañando seriamente las finanzas rusas, entre las que se pueden mencionar: el cierre de sus bancos al sistema financiero internacional, lo que impedirá que 7 de los principales bancos locales, puedan cobrar las exportaciones y pagar sus importaciones; la limitación para que el país acceda a los créditos internacionales; la paralización de los activos del Banco de Rusia y de bancos públicos y privados; el cierre de los espacios aéreos internacionales a las aerolíneas locales, además de un aislamiento marítimo; de igual forma, han sido congelados los activos económicos del presidente Putin y de otros altos funcionarios del gobierno, así como de oligarcas vinculados con el mandatario.

Con el paso de los días, éstas sanaciones comienzan a dar signos de debilitar la economía rusa. El rublo se ha devaluado en más del 50%, la inflación ha crecido de manera alarmante, la bolsa de valores ha caído, el precio del trigo y de oros granos básicos para la alimentación de la población se ha disparado, sus exportaciones de diversos productos hacia sus socios comerciales alrededor del mundo, han sido bloqueadas, empieza a haber desabasto de algunos productos de importación, sin considerar los altísimos costos que significa para el país, mantener una guerra.

Rusia se está quedando aislada y lucha no solo contra Ucrania, sino contra las sanciones económicas impuestas por el mundo; sin contar que China, su gran aliado, se ha mantenido al margen del conflicto.  

Todo ello hace pensar, que el aislamiento de Rusia con el mundo y el trabajo en equipo de Estados Unidos y sus aliados occidentales, hará posible que el fin de la guerra no tenga un horizonte a largo plazo, a pesar de las amenazas del presidente Putin hacia los países miembros de la OTAN, en el sentido de que hará uso de su arsenal nuclear, en caso de que persistan las sanciones mencionadas, las cuales crecen día con día.

El desarrollo de este conflicto bélico, nos invita a reflexionar que, en el siglo XXI, las guerras de naturaleza mediática y económico-financiera, tienen un efecto más rápido y efectivo, que las armas convencionales y atómicas, en el momento de que se trata de herir de muerte al enemigo.    

Por el bien de la humanidad y de México en especial, todos esperamos que así sea.

 

 

 

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